Tipos de Desastres

Los desastres son a menudo clasificados de acuerdo con su velocidad de comienzo (súbita o lenta), su causa (natural o hecha por el hombre) o su escala (mayor o menor).
Existe actualmente un cierto consenso en cuanto a la clasificación de los desastres.
Los agentes perturbadores que dan lugar a los desastres son de origen natural o humano. Los primeros provienen de la naturaleza y abarcan los cambios ambientales, los desplazamientos de las grandes placas que conforman el subsuelo o la actividad volcánica. Los segundos son consecuencia de la acción del hombre y de su desarrollo.
La experiencia demuestra que, a menudo, ambos tipos están implicados desde el punto de vista de su origen (por ejemplo, los disturbios civiles masivos pueden haber sido desencadenados por una situación franca de hambre debida a condiciones climatológicas o ecológicas adversas).


I) Desastres naturales
Los desastres naturales son aquellos debidos a un fenómeno de la naturaleza.
Estos tipos de desastres están íntimamente relacionados con la puesta en peligro de los procesos de desarrollo humano. A su vez, las decisiones en materia de desarrollo tomadas por particulares, comunidades y naciones, pueden generar nuevos riesgos de desastre. Pero esto no tiene que ser necesariamente así. El desarrollo humano también puede contribuir a reducir eficazmente los riesgos de desastre.
Los desastres naturales tienen enormes consecuencias para las personas que los sufren puesto que además de cobrar vidas, también dan lugar a pérdidas materiales, medios de producción y generación de ingresos e infraestructura, las cuales menoscaban la capacidad de subsistencia y recuperación de los sobrevivientes. Además, al reducirse la seguridad alimentaria por la destrucción de cultivos y la pérdida de ganado, se agravan los problemas al ocurrir empeoramientos de la salud, hambrunas y muertes.
Aproximadamente el 75% de la población mundial vive en zonas que han sido azotadas, al menos una vez entre 1980 y 2000, por un terremoto, un ciclón tropical, una inundación o una sequía.
Se pueden clasificar según su inicio en:
Impacto súbito o inicio inmediato (por ejemplo, riesgos geológicos y climáticos tales como terremotos, tsunamis, tornados, inundaciones, tormentas tropicales, huracanes, ciclones, tifones, erupciones volcánicas, desprendimientos de tierras, avalanchas, incendios naturales). Se incluyen también en esta categoría los casos de epidemias por enfermedades adquiridas a través del agua, de los alimentos o de vectores, como así también aquellas dolencias transmitidas de persona a persona.
Inicio lento o crónico (por ejemplo sequías, hambrunas, degradación del medio ambiente, exposición crónica a sustancias tóxicas, desertificación, deforestación, plagas).
Entre los desastres naturales tenemos los siguientes:

Terremotos
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Un terremoto es el movimiento brusco de la Tierra causado por la brusca liberación de energía acumulada durante un largo tiempo.
La corteza de la Tierra está conformada por una docena de placas de aproximadamente 70 km de grosor, cada una con diferentes características físicas y químicas. Estas placas tectónicas se están acomodando en un proceso que lleva millones de años y han ido dando la forma que hoy conocemos a la superficie de nuestro planeta.
Habitualmente estos movimientos son lentos e imperceptibles, pero en algunos casos estas placas chocan entre sí. Entonces una placa comienza a desplazarse sobre o bajo la otra originando lentos cambios en la topografía. Pero si el desplazamiento es dificultado, comienza a acumularse una energía de tensión que en algún momento se liberará y una de las placas se moverá bruscamente contra la otra rompiéndola y liberándose entonces una cantidad variable de energía que origina el terremoto. También la actividad subterránea originada por un volcán en proceso de erupción puede originar un fenómeno similar.

Erupciones volcánicas
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Un volcán es aquel lugar donde la roca fundida o fragmentada por el calor y gases calientes emergen a través de una abertura desde las partes internas de la tierra a la superficie. La palabra volcán también se aplica a la estructura en forma de loma o montaña que se forma alrededor de la abertura mencionada por la acumulación de los materiales emitidos. Generalmente los volcanes tienen en su cumbre, o en sus costados, grandes cavidades de forma aproximadamente circular denominadas cráteres, generadas por erupciones anteriores, en cuyas bases puede, en ocasiones, apreciarse la abertura de la chimenea volcánica.
Los materiales rocosos que emite un volcán pueden ser fragmentos de las rocas "viejas" que conforman la corteza o la estructura del volcán, o bien "rocas nuevas" o recién formadas en la profundidad. Las rocas "nuevas" pueden ser arrojadas por el volcán en estado sólido o fundidas. Magma es la roca fundida que se encuentra en la parte interna del volcán, que cuando alcanza la superficie, pierde parte de los gases que lleva en solución. Lava es el magma o material rocoso "nuevo", líquido o sólido, que ha sido arrojado a la superficie.
La emisión de material rocoso y gases a alta temperatura es lo que se denomina una erupción volcánica.
Las erupciones volcánicas pueden clasificarse en explosivas y efusivas. Cuando el magma es muy viscoso y contiene gran cantidad de gases se denomina explosiva. Cuando el magma es fluido y contiene pocos gases la erupción volcánica es efusiva.

Tsunamis
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Un tsunami (del japonés Tsu: puerto o bahía y Nami: ola) es una ola o serie de olas que se producen en una masa de agua al ser empujada violentamente por una fuerza que la desplaza verticalmente.
Antiguamente se les denominaba "marejadas", "maremotos" u "ondas sísmica marinas", pero estos términos han quedado obsoletos, ya que no describen adecuadamente el fenómeno.
Los terremotos son la principal causa de los tsunamis. Para que un terremoto origine un tsunami el fondo marino debe ser movido abruptamente en sentido vertical, de modo que el océano es impulsado fuera de su equilibrio normal. Cuando esta inmensa masa de agua trata de recuperar su equilibrio, se generan las olas. El tamaño del tsunami estará determinado por la magnitud de la deformación vertical del fondo marino. No todos los terremotos generan tsunamis, sino sólo aquellos de magnitud considerable, que ocurren bajo el lecho marino y que son capaces de deformarlo.
Las avalanchas, erupciones volcánicas y explosiones submarinas pueden ocasionar tsunamis que suelen disiparse rápidamente, sin alcanzar a provocar daños en sus márgenes continentales.

Tornados
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Un tornado es un fenómeno meteorológico violento e impredecible, caracterizado por vientos que giran desde una formación nubosa densa en forma de embudo. Esta formación es visible por la presencia de polvo que es succionado de la tierra y por la condensación en su centro de gotas de agua.
El ancho de un tornado puede variar desde unos treinta centímetros hasta casi un par de kilómetros. No se conoce con exactitud la velocidad a la que el viento se mueve en su interior, pero se estima que puede alcanzar los 500 km/h. La mayoría de los tornados mide alrededor de 50 metros de ancho, viajan a 50 km/h y duran sólo unos pocos minutos.
Los tornados se originan en las paredes de un huracán, debido a que se confrontan dos fuerzas opuestas: la fuerza centrífuga del viento que gira circularmente y la fuerza de succión que ésta origina aspirando el aire caliente y haciéndolo subir hasta zonas más frías donde, al enfriarse, genera mayor succión y "tiraje" que perpetúan el fenómeno. Estas masas de aire rotando se denominan, en lenguaje técnico, mesociclones.
No siempre es visible el típico "embudo" giratorio, formado por polvo, agua y nubes, pudiendo existir una formación más atípica que es igualmente destructora.

Ciclones tropicales
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Los ciclones tropicales son fenómenos naturales que se originan y desarrollan en los mares de aguas cálidas y templadas, con nubes tempetuosas, fuertes vientos y lluvias abundantes. Es el nombre genérico que se le da al viento huracanado que se traslada girando a gran velocidad, donde la presión disminuye en el interior y adquiere una circulación rotacional organizada en el sentido contrario a las manecillas del reloj en el hemisferio norte, y en el sentido opuesto en el hemisferio sur.
Según la velocidad de los vientos, este fenómeno se clasifica en:
1. Depresión tropical: cuando sus vientos alcanzan 62 km/h.
2. Tormenta tropical: cuando sus vientos máximos constantes se encuentran entre 62 y 118 km/h.

3. Huracán: cuando los vientos exceden los 118 km/h.


Huracanes
El huracán es un tipo de ciclón tropical.
El término "huracán" tiene su origen en el nombre que los indios mayas y caribes daban al dios de las tormentas, pero este mismo fenómeno meteorológico es conocido en la India con el nombre de "ciclón", en las Filipinas se le denomina "baguio", en el oeste del Pacífico norte se le llama "tifón", y en Australia "Willy-Willy". Estos términos identifican un mismo fenómeno meteorológico.
En forma sencilla, un huracán es un viento muy fuerte que se origina en el mar, remolino que se desplaza sobre la superficie terrestre girando en forma de espiral o acarreando humedad en enormes cantidades, y que al tocar áreas pobladas, generalmente causa daños importantes o incluso desastres.
Para que se forme un huracán tienen que estar presentes ciertos elementos:
· Temperatura superior a los 80º F (44,44º C)
· Humedad
· Viento
· Giro o "spin"


Inundaciones
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Las inundaciones son una de las catástrofes naturales que mayor número de víctimas producen en el mundo. Se ha calculado que en el siglo XX unas 3,2 millones de personas han muerto por este motivo, lo que es más de la mitad de los fallecidos por desastres naturales en el mundo en ese periodo.
Causas de las inundaciones:
· Las grandes lluvias son la causa principal de inundaciones, pero además hay otros factores importantes.
· Exceso de precipitación. Los temporales de lluvias son el origen principal de las avenidas. Cuando el terreno no puede absorber o almacenar todo el agua que cae esta resbala por la superficie (escorrentía) y sube el nivel de los ríos.
· Fusión de las nieves. En primavera se funden las nieves acumuladas en invierno en las zonas de alta montaña y es cuando los ríos que se alimentan de estas aguas van más crecidos. Si en esa época coinciden fuertes lluvias, lo cual no es infrecuente, se producen inundaciones.
· Rotura de presas. Cuando se rompe una presa toda el agua almacenada en el embalse es liberada bruscamente y se forman grandes inundaciones muy peligrosas.
· Actividades humanas. Los efectos de las inundaciones se ven agravados por algunas actividades humanas.

Así sucede en las siguientes circunstancias:
· Al asfaltar cada vez mayores superficies se impermeabiliza el suelo, lo que impide que el agua se absorba por la tierra y facilita el que con gran rapidez las aguas lleguen a los cauces de los ríos a través de desagües y cunetas.
· La tala de bosques y los cultivos que desnudan al suelo de su cobertura vegetal facilitan la erosión, con lo que llegan a los ríos grandes cantidades de materiales en suspensión que agravan los efectos de la inundación.
· Las canalizaciones solucionan los problemas de inundación en algunos tramos del río pero los agravan en otros a los que el agua llega mucho más rápidamente.
· La ocupación de los cauces por construcciones reduce la sección útil para evacuar el agua y reduce la capacidad de la llanura de inundación del río. La consecuencia es que las aguas suben a un nivel más alto y que llega mayor cantidad de agua a los siguientes tramos del río, porque no ha podido ser embalsada por la llanura de inundación, provocando mayores desbordamientos. Por otra parte el riesgo de perder la vida y de daños personales es muy alto en las personas que viven en esos lugares.

Las inundaciones pueden presentarse de forma súbita o de forma lenta. Las inundaciones súbitas se suelen presentar en lugares a pie de monte y su principal característica es que la fuerza de la corriente es tal que es capaz de arrasar infraestructuras sólidas. Este tipo de inundaciones suelen actuar durante pocas horas y pueden cobrar víctimas en cantidades cuantiosas. Las inundaciones lentas se presentan en lugares planos, costeros y en las partes bajas de las cuencas. La influencia del anegamiento se mantiene por un plazo mayor y el aumento del nivel de las aguas es progresivo, afectando a un área de cobertura más extensa.

Movimientos de tierra y aludes
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Los deslizamientos de laderas, desprendimientos de rocas y aludes de nieve son algunos de los procesos geológicos más comunes en la superficie de la Tierra. Forman parte del ciclo natural del terreno ya que la erosión y la gravedad actúan constantemente para transportar materiales de las zonas más altas hacia abajo.
Se producen deslizamientos cuando capas enteras de terreno se mueven sobre el material firme que tienen por debajo.
Los desprendimientos son fragmentos de roca que se separan de un talud y caen saltando por el aire en buena parte de su recorrido.
Los aludes son caídas de grandes masas de nieve. En las zonas montañosas en las que la nieve se acumula en las laderas es importante tener en cuenta el riesgo de los aludes. Su fuerza destructiva puede ser muy grande.

Granizo
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Llamamos granizo a la caída de bolitas de hielo de 5 a 50 mm -a veces mayores- que en ocasiones caen formando conglomerados irregulares (pedrisco). No suelen causar víctimas ni grandes destrozos en las construcciones, pero si muy importantes daños en la agricultura.

Sequía
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Una definición aceptada de sequía puede ser una reducción temporal notable del agua y la humedad disponibles, por debajo de la cantidad normal o esperada para un periodo dado.
Según el National Weather Service de Estados Unidos la sequía es una situación climatológica anormal que se da por la falta de precipitación en una zona, durante un período de tiempo prolongado. Esta ausencia de lluvia presenta la condición de anómala cuando ocurre en el período normal de precipitaciones para una región bien determinada. Así, para declarar que existe sequía en una zona, debe tenerse primero un estudio de sus condiciones climatológicas.
La sequía se puede transformar en hambruna cuando median factores como los conflictos armados, los desplazamientos internos, el VIH/SIDA, la mala gobernabilidad y la crisis económica.

Desastres biológicos
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Se pueden englobar en este punto a las epidemias de enfermedades contagiosas y plagas de insectos (langostas).
Las epidemias pueden verse como desastres por derecho propio e influyen recíprocamente con la vulnerabilidad humana y los desastres naturales. Hay muchas variaciones en la relación entre las enfermedades, los desastres y el desarrollo. Fenómenos naturales como las inundaciones y el aumento de la temperatura en las tierras altas pueden dar mayor alcance a enfermedades transmitidas por vectores, como el paludismo. El VIH/SIDA y otras enfermedades pueden exacerbar los riesgos de desastre provocados por el cambio climático, la urbanización, la marginación y la guerra. A causa del VIH/SIDA, la fuerza de trabajo adulta y sin discapacidades, que normalmente asumiría la responsabilidad de las actividades de supervivencia en casos de desastre, sufre el debilitamiento provocado por la enfermedad.
Las pérdidas de alimentos a causa de las plagas a nivel mundial son enormes.Una plaga se puede definir como un animal o planta que causa daño o perjuicio a la gente, a sus animales, cosechas o posesiones. Algunas de las plagas de mayor importancia son aquellas que conducen a la pérdida de la producción o calidad de los cultivos, lo que resulta en pérdida de ganancias para el agricultor y reducción de reservas para subsistencia o exportación.

II) Desastres generados por el hombre
Los desastres de origen humano son consecuencia de la acción del hombre y de su desarrollo. Entre ellos se encuentran los siguientes:

  • Industrial/tecnológico(fallas en los sistemas/accidentes, substancias químicas/radiación, derrames, contaminación, explosiones, incendios, terrorismo).
  • Transporte (vehicular).
  • Deforestación.
  • Escasez de materiales.
  • Emergencias complejas (guerras y contiendas civiles, agresión armada, insurgencia y otras acciones que traen como resultado el desplazamiento de personas y refugiados).
En los desastres generados por el hombre los problemas provienen principalmente de la falta de acceso a las fuentes tradicionales de ingresos por períodos prolongados a causa de los desplazamientos y la inseguridad, por lo que se agudizan las necesidades económicas para una subsistencia digna, dando lugar a la vulnerabilidad alimentaria económica y, principalmente, de salud, debido a que aumenta la demanda de servicios de salud por la violencia causada por los conflictos, además de que estos servicios se dificultan por la misma violencia. Asimismo, el VIH/SIDA ha tomado tintes alarmantes durante estos conflictos ya que la violación y la violencia sexual se generalizan en tiempos de guerra.
Los contaminantes emitidos a la bioesfera debido a la acción humana son numerosos, afectando a la salud humana (enfermedades) y provocando el cambio climático (efecto invernadero, lluvia ácida, capa de ozono, deshielo de los polos y corrientes marinas).
Los procesos de fabricación en las industrias y los combustibles fósiles (carbón y petróleo) quemados en centrales térmicas, en los motores de vehículos (coches, motos, maquinaria agrícola), aviones, avionetas, barcos, generadores eléctricos y calderas de vapor (calefacciones), son los principales focos de emisión de contaminación química.
Durante todos los procesos industriales sustancias nocivas o tóxicas pueden llegar al agua o al suelo, sea intencionalmente, accidentalmente o como causa de una manipulación inadecuada de materiales peligrosos.
Existen sustancias que son peligrosas para el medio acuático, otras causan problemas predominantemente para los microorganismos del suelo, otras son nocivas para animales y el hombre.
Los suelos poseen una cierta capacidad para asimilar las intervenciones humanas sin entrar en procesos de deterioro. Sin embargo, esta capacidad ha sido ampliamente sobrepasada en muchos lugares, como consecuencia de la producción y acumulación de residuos industriales, mineros o urbanos.
Otra actividad con riesgo ambiental de contaminación de suelos es la minería, por su poder modificador del paisaje y sus descargas de residuos tóxicos. El suelo también sufre la contaminación por residuos de pesticidas y otros productos agroquímicos, como los herbicidas y los fertilizantes. Algunos de ellos permanecen en el suelo, y desde allí se integran a las cadenas alimenticias, aumentando su concentración a medida que avanzan de nivel trófico.
La contaminación de suelos se da también por la mala eliminación y ausencia de tratamiento de basuras. Otro problema grave se presenta con los residuos industriales. El vertido ilegal de residuos industriales constituye un serio problema de contaminación del suelo.

Contaminantes físicos
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Los contaminantes físicos son caracterizados por un intercambio de energía entre persona y ambiente en una dimensión y/o velocidad tan alta que el organismo no es capaz de soportarlo.
Por varias razones, el contaminante físico que más está relacionado con la geología ambiental es la radiactividad (natural o artificial).
La radioactividad natural puede generar problemas ambientales por ejemplo en la cercanía de yacimientos de uranio (y otros minerales radioactivos).
El uranio es un metal pesado que se encuentra de forma natural y generalizada en diversas formas químicas en todos los suelos, rocas, mares y océanos. También está presente en el agua potable y en los alimentos.
El uranio natural consiste en una mezcla de tres isótopos radiactivos identificados por los números de masa 238U (99,27% de la masa), 235U (0,72%) y 234U (0,0054%).
El uranio se utiliza principalmente en las centrales nucleares. La mayoría de los reactores necesitan uranio enriquecido en 235U: con un contenido del 3% en lugar del 0,72% habitual. Una vez obtenida esa fracción enriquecida, el uranio residual es lo que se conoce como uranio empobrecido. El uranio empobrecido puede ser también un subproducto del reprocesamiento del combustible ya utilizado en los reactores nucleares.
Las personas pueden verse expuestas al uranio empobrecido de la misma manera que lo están normalmente al uranio natural: por inhalación, por ingestión y por contacto cutáneo (en particular a través de las lesiones con fragmentos incrustados).
Las distintas aplicaciones de sustancias radioactivas en ciencia, técnica y en la producción de energía y también el uso militar generan cantidades considerables de desechos radioactivos.
La búsqueda y la habilitación de lugares seguros para el almacenamiento definitivo de este tipo de desecho es un problema para cada país que utiliza sustancias radioactivas para fines civiles o militares.
La munición fabricada con uranio empobrecido fue utilizada por primera vez en combate por las fuerzas británicas y estadounidenses durante la guerra del Golfo de 1991. Desde entonces, la munición con uranio empobrecido se ha afirmado sólidamente como un instrumento de la guerra moderna.
El uranio empobrecido presenta el mayor riesgo para la salud humana cuando sus fragmentos penetran en el cuerpo o cuando se inhala o se ingiere polvo de esa sustancia.
Dado que cada vez más fuerzas armadas adquieren y utilizan municiones de uranio empobrecido, aumentan las dificultades para prevenir sus efectos sobre la salud y el medio ambiente.
El uranio de las cabezas de los proyectiles es muy inflamable y tras el impacto se convierte en cenizas de menos de una milésima de milímetro que van a ir a contaminar el aire, el agua, la tierra, los alimentos y a las personas.
Dado que el uranio empobrecido es un metal moderadamente radiactivo, es necesario regular su eliminación. Restos de ese uranio pueden acabar, junto con otros metales residuales, incorporados a productos refabricados. La eliminación debe atenerse a las recomendaciones apropiadas para el uso de material radiactivo.
Una fuente natural de radioactividad es el gas radioactivo radón. El radón es un gas radioactivo que pertenece a la cadena de desintegración del uranio. El uranio se encuentra en la composición de terrenos de granito y al entrar en contacto con el aire se descompone y produce radio, a partir del cual se forma el radón, el más pesado de los gases nobles.
Un peligro para la salud existe cuando la persona esta expuesta por mucho tiempo a concentraciones significativos de radón.

Contaminantes químicos
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Los agentes químicos representan seguramente el grupo de contaminantes más importante debido a su gran número y a la omnipresencia en todos los campos laborales y en el medio ambiente.
Como contaminantes químicos se puede entender toda sustancia orgánica e inorgánica, natural o sintética que tiene probabilidades de lesionar la salud de las personas en alguna forma o causar otro efecto negativo en el medio ambiente.
Las vías principales de penetración son la inhalatoria, la dérmica y la digestiva. Los contaminantes químicos pueden provocar un daño de forma inmediata o a corto plazo (intoxicación aguda), o generar una enfermedad profesional al cabo de los años (intoxicación crónica). Para que la inhalación de un contaminante químico no produzca efectos irreversibles a largo plazo, su concentración en el aire debe ser inferior a un cierto valor límite previamente establecido.
Los agentes químicos pueden aparecer en todos los estados físicos:
1. Gaseoso
Gases propiamente dichos, vapores y humos.
Fuentes de contaminantes gaseosos pueden ser, por ejemplo:
· Emisiones continuas como: la descarga de chimeneas, quema de mercurio a aire libre, emisiones de máquinas, vehículos y del transito en general, desaireación de tanques y emanaciones volátiles de la superficie de lagunas de residuos.
· Emisiones instantáneas/momentáneas como todo tipo de emisión accidental (por ejemplo incendios)
Los contaminantes gaseosos son importantes para la geología ambiental cuando las sustancias precipitan con el peligro de contaminar suelo o agua.
En cambio, contaminantes sólidos y líquidos pueden ser liberados directamente al sistema suelo/agua subterránea con los efectos ambientales correspondientes.

2. Sólido
El grupo de sustancias sólidas incluye sustancias como minerales de asbestos, sustancias contaminantes adsorbidas a partículas sólidas, sólidos en suspensión y también los polvos (los últimos dos con carácter transitorio entre sólido y gaseoso).
Contaminantes sólidos también pueden ser distintos tipos de basura, como por ejemplo, suelo/roca excavados o residuos de la construcción, basura doméstica/industrial en general y otras sustancias que hay que considerar como residuos especiales o tóxicos.

3. Líquido
Los líquidos pueden ser liberados al medio ambiente en forma controlada/intencional o en forma incontrolada.
Forma controlada:
· Descarga de residuos sobre aguas superficiales (océano).
· Infiltración intencionada de residuos/ácidos al suelo o la dispersión de pesticidas sobre un terreno.
Forma incontrolada:
· Emisión de líquidos por un accidente o por manipulación/almacenamiento inadecuado (cambio de aceite de una maquina, escape de un tanque en mal estado, etc.).
· Formación de lixiviado y filtración de sustancias liquidas hacia el agua subterránea. Esto incluye la formación de aguas ácidas de una mina.
El grado de peligro de los contaminantes químicos se puede considerar según los siguientes factores:
· Explosividad: capacidad de una sustancia para expandir sus moléculas en forma brusca y destructiva.
· Inflamabilidad: capacidad de una sustancia para producir combustión de sí misma, con desprendimiento de calor.
· Toxicidad: capacidad de una sustancia para producir daños a la salud de las personas que están en contacto con ella.
· Reactividad: capacidad de una sustancia para combinarse con otras y producir un compuesto de alto riesgo (como compuesto inflamable, explosivo, tóxico, etc.)
· Corrosividad: sustancias con propiedades ácidas o alcalinas.
Dentro de los contaminantes químicos se puede diferenciar los siguientes:
· Asbestos, sílice y otros minerales
· Metales: plomo, mercurio y compuestos orgánicos de mercurio, cadmio, zinc, cromo y cobre (entre otros)
· Semimetales: arsénico, fósforo, selenio, telurio
· Otros sustancias y compuestos inorgánicos como: halógenos (flúor, cloro, bromo), azufre y compuestos de azufre (ácido sulfúrico, dióxido de azufre), derivados del nitrógeno (amoniaco, óxidos de nitrógeno), cianuro, ácido cianhídrico, derivados cianohalogenados
· Compuestos orgánicos: hidrocarburos (alifáticos, aromáticos, clorados/halogenizados), alcoholes (metílico, propílico, etc.), aldehídos (formaldehído), glicoles, cetonas, ésteres, éteres, ácidos orgánicos.

Incendios
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Los incendios forestales constituyen uno de los principales problemas, relativos a la degradación del medio ambiente. Producen erosión de la superficie arbolada.

Las causas de los incendios forestales son diversas. Entre ellas, destaca la acumulación de la masa total de materia viva –biomasa–, provocada por una mala gestión de las zonas forestales. La inflamabilidad de la materia vegetal varía mucho según la humedad ambiente: en verano el bosque llega a perder hasta la mitad de esa humedad. El abandono del pastoreo y de la recogida tradicional de leña traen como consecuencia la acumulación y el excedente de materia vegetal muerta, que aviva el fuego en caso de incendio. Las repoblaciones forestales masivas de coníferas, fácil pasto de las llamas, tampoco ayuda. Las especulaciones urbanísticas, el mercado de la madera y el cobro de seguros se apuntan, por su parte, como origen de los incendios provocados. Y por último, no se puede arrinconar una de las causas fundamentales de los incendios: la irresponsabilidad de algunas personas (sobre todo los fines de semana y festivos, en áreas rurales) que preparan sin las debidas precauciones su paella dominguera, si bien el uso incorrecto de cerillas, fogatas y cigarrillos es la causa principal de los incendios forestales.
El bosque proporciona oxígeno, retiene y atrae agua, combate la erosión y alberga y mantiene la diversidad biológica. Un bosque puede tardar más de 120 años en recuperarse tras un incendio: tras 10 ó 15 años se crea el monte bajo; se necesita entre 15 y 20 años más para desarrollar un estrato arbóreo pleno, entre 30 y 40 años más para que crezca un matorral arbolado de regulares dimensiones y unos 50 años más para la restauración definitiva.

Conflictos bélicos
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En la década de los noventa, un total de 53 grandes conflictos armados provocaron la muerte de 3,9 millones de personas.
Los conflictos armados y la calidad de la gobernabilidad son factores que pueden convertir, por ejemplo, los períodos de escasez de precipitaciones en hambrunas. En el caso de emergencias complejas, la situación se agrava aun más.
Estos conflictos pueden conllevar problemas de salud de vasto alcance, como epidemias, falta de agua y acumulación de desechos, así como movimientos de personas desplazadas y refugiados, escasez de víveres, hambre, etc.
En los guerras los problemas provienen principalmente de la falta de acceso a las fuentes tradicionales de ingresos por períodos prolongados a causa de los desplazamientos y la inseguridad, por lo que se agudizan las necesidades económicas para una subsistencia digna, dando lugar a la vulnerabilidad alimentaria económica y, principalmente, de salud, debido a que aumenta la demanda de servicios de salud por la violencia causada por los conflictos, además de que estos servicios se dificultan por la misma violencia. Asimismo, el VIH/SIDA ha tomado tintes alarmantes durante estos conflictos ya que la violación y la violencia sexual se generalizan en tiempos de guerra.
El número de conflictos armados en todo el mundo aumentó constantemente entre 1965 y 1990, pero ha disminuido ligeramente desde entonces. Sin embargo, los conflictos recientes parecen ser más duraderos que los registrados en el pasado.
Los conflictos violentos entrañan enormes costos económicos y sociales, así como efectos considerables sobre el medio ambiente.
Al final de las guerras civiles cabe prever que los ingresos per cápita del país sean un 15% inferiores y que haya en él un 30% más de personas que viven en la pobreza. En el pasado decenio, han muerto en conflictos millones de personas, en su mayoría civiles, y muchas más han sufrido mutilaciones o han tenido que huir.
Hay un conjunto complejo de factores políticos, étnicos, religiosos, ideológicos y económicos que explican por qué en determinados países se experimentan conflictos armados, pero hay que reconocer que algunos países están más expuestos a la violencia que otros. Los que corren mayores riesgos tienen ingresos per cápita inferiores y economías estancadas y exportan sobre todo productos básicos primarios.

Deslizamientos de tierra
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Estos fenómenos son desplazamientos de masas de tierra o rocas por una pendiente en forma súbita o lenta.
Si bien la gravedad que actúa sobre las laderas es la principal causa de un deslizamiento, su ocurrencia también depende de las siguientes variables:
· Clase de rocas y suelos
· Topografía (lugares montañosos con pendientes fuertes)
· Orientación de las fracturas o grietas en la tierra.
· Cantidad de lluvia en el área.
· Actividad sísmica.
· Actividad humana (cortes en ladera, falta de canalización de aguas, etc.). Los movimientos de tierras y excavaciones que se hacen para construir carreteras, ferrocarriles, edificaciones, presas, minas al aire libre, etc. rompen los perfiles de equilibrio de las laderas y facilitan desprendimientos y deslizamientos
· Erosión (por actividad humana y de la naturaleza).
Dependiendo de la velocidad, los deslizamientos se pueden clasificar en rápidos y lentos.
Los deslizamientos rápidos alcanzan velocidades hasta de metros por segundo y se pueden originar en zonas con pendientes muy fuertes y empinadas, donde domina la caída de rocas y residuos que se acumulan formando un talud, o se puede producir al deslizarse una gran masa en segundos o minutos. Entre ellos tenemos, desprendimientos y flujos de lodo.
En los deslizamientos lentos, las velocidades son del orden de centímetros o metros por año. Se caracterizan por transportar gran cantidad de material.
Los efectos más importantes de los deslizamientos son:
· Ruptura o agrietamiento del suelo
· Erosión intensa
· Sepultamiento de infraestructuras
· Pérdida de vidas
· Derrumbes
· Represamiento y generación de embalses en cauces fluviales con desarrollo de eventuales avalanchas de lodo y rocas.

Deforestación
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Se entiende por deforestación a la destrucción a gran escala del bosque por la acción humana.
La desertificación, definida como la intensificación de las condiciones desérticas y el decrecimiento paulatino de la productividad de los ecosistemas, es generada principalmente por el ser humano, que actúa sobre un medio frágil y lo presiona en exceso para obtener su sustento.
Cuando se tala vegetación para despejar tierras o usar leña, la capa fértil del suelo es expuesta a la lluvia y al sol, la corteza del suelo se endurece y se seca, impidiendo la infiltración de más agua. Así comienza el proceso de desertificación, ya que disminuye la filtración acuosa a depósitos subterráneos, y la capa de suelo superficial se erosiona y se convierte en estéril.
Las principales causas de desertificación son la agricultura ­de secano y riego­, la erosión hídrica y eólica, los cambios climáticos, el sobrepastoreo, la deforestación, los incendios forestales, la extinción de especies nativas de flora y fauna, y la expansión urbana.
Entre 1980 y 1990, las tasas anuales de deforestación fueron de un 1,2% en Asia y el Pacífico, un 0,8% en Latinoamérica y un 0,7% en África.
La deforestación no es lo mismo que la degradación forestal, que consiste en una reducción de la calidad del bosque. Ambos procesos están vinculados y producen diversos problemas. Pueden producir erosión del suelo y desestabilización de las capas freáticas, lo que a su vez favorece las inundaciones o sequías. Reducen la biodiversidad (diversidad de hábitats, especies y tipos genéticos), lo que resulta sobre todo significativo en los bosques tropicales, que albergan buena parte de la biodiversidad del mundo.
Los bosques desempeñan un papel clave en el almacenamiento del carbono; si se eliminan, el exceso de dióxido de carbono en la atmósfera puede llevar a un calentamiento global de la Tierra, con multitud de efectos secundarios problemáticos.

Presentación realizada por la Sociedad Venezolana de Medicina de Emergencias y Desastres